3.9.12

Malditos círculos viciosos. Son enfermizos y suicidas, adictivos y masoquistas. Inevitables.
Y otra vez de repente te encontrás en la misma situación de la que pensaste ilusamente que ibas a salir, y vas recolectando esos síntomas que sabes que son una muy mala señal. 
Y de pronto estás sintiendo que levemente te vas ahogando, por ende en la parte superior de tus oídos empezás a sentir cierta presión que instantáneamente se va a ir prolongando hasta que tragues saliva y duela. Duele porque aprieta, del lado derecho y del izquierdo, simultáneamente, se coordinan perfectamente para que uno sienta que se le va el aire y no lo pueda recuperar. Ahí hallamos el famoso "nudo en la garganta", que es más que eso, es como sacar a un pez del agua, como mandar a un humano al espacio exterior sin oxígeno. Pero aún así no se termina todo tan rápido, es una sensación incontrolable que se termina apoderando de vos, donde las lágrimas y las tembladas de manos pasan a segundo plano, porque ya mismo empezó a bajar ese nudo lentamente, hasta que en algún sitio debajo del Esternón sentís como si estuvieran pisando la parte más sensible de tu cuerpo, sentís ese dolor insaciable y percibís cómo es que se va expandiendo.. Pero cada vez empeora más, es hora de la sensación de que te lo estrujan y machacan a la vez, entonces imaginás como debe estar esa zona, y se te viene a la cabeza una cueva oscura y negra, con cenizas en pleno estado de putrefacción y decadencia, pero no, es tu pecho, y está en el mismo estado que todos los días. Luego llega el momento en el que te sentís débil y tenes que dejar reposar tu cuerpo en algún lugar, porque no lograrías quedarte parado 5 minutos más.

Hasta que tomás fuerzas y sacás el "superyo" de adentro y decís (engañándote): "Es la última vez que estoy así".

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