No me voy a poner feliz si hoy pierde San Lorenzo, lo justo sería que empate. No me voy a poner feliz como me ponía cuando, después de todo lo que pasó, me ponía cuando perdía River.
No creo en eso que esboza a coro mi tía, con mi abuela y mi madre, de que: "A los chicos así hay que buscarlos con lupa, nena". Porque también existe esa magia invisible del destino en la noche de Buenos Aires, que de pronto, de un detalle al otro, caiga en tus brazos. Una noche cualquiera de noviembre como esa; una noche que murió recién ayer, en el anteúltimo día de marzo, el día más gris que viví, aunque hizo 30°. Una noche que voy a tratar de resucitar cada vez que vuelva a salir, voy a andar para buscarte.
Y no sé si quiero estar con vos, pero sé que sin vos no puedo. No, si no me sonreís con esa sonrisa perlada que me ilumino cada vez que no quería creer. ¿Y cómo hacés para luchar contra lo que ya no es? Creo que te mentí cuando te dije que ya había mirado así a alguien, porque sé que nunca miré así a nadie; ni a papa, ni al abuelo Hector, ni a Velez, ni a Caia cuando me compra un 2x1 en Mc Donalds, ni a nada. Y no me importa que esto carezca de coherencia y cohesión. No me importa, porque bien te dije "no me importa la gente", entonces, si no me importa la gente... me va a importar lo que piensen o entiendan de esto? (que no lo va a leer ni Dios)
No mas besos, y recuerdo el último de ayer que tenía el sabor mas deseable y triste, que va a tener un lugar gigante en el lugar más oscuro de mi corazón. Va a quedar un halo de ese momento en la eternidad. Lo voy a contar como lo más angustioso que me pasó: el hecho de saber que había situaciones esperándonos, y se van a pudrir ahí, solas, sin que nadie las viva, ni las pase a buscar. Van a morir sin tener protagonistas ni destino.
Y no sé que tanto voy a extrañarte, ni qué va a pasar conmigo. Va a ser un duelo infinito con Dios de que nunca voy a entender por qué me hace las cosas, el no se acostumbra a responderme. No me gusta echarle toda la culpa a la gente (culpas mías), entonces mediocremente se la echo a Dios. El mismo que me dejó sin qué decir cuando le reprochaba que su peor error, fue crear a las personas. Y le discutía, todo sería mejor, los animales, las plantas y lo que sea, sería mas feliz sin nuestra presencia. A lo que a las dos semanas me contestó con acciones, que luego traduje con palabras, y fue: "Ah si? Voy a acomodar mis fichas de esta manera, y después decime dónde está el error". Y todo le salió a la perfección Resultó que en noviembre caí en un pantano, en busca de alcohol gratis, levanté la cabeza y había una flor de esas exóticas que, claramente, estaban en extinción.
(La misma que tengo que poner bajo un fanal todas las noches, para que no se resfríe. Esa misma que una gran mujer, en sueños, me dijo que debía cuidar).
Por eso mismo es que no creo que todas las personas sean como Juan, mi ex; ni como mi abuela Marta (madre de mi padre, mujer que apoya el Holocausto.). Ni creo en que la felicidad esta dentro de uno, sino, en situaciones. No creo en que se tiene que perdonar todo lo que sea adrede, ni que tampoco todos los errores sean irreversibles.
Sólo me resigné a creer en 3 cosas:
Dios, las causalidades, y tus ojos.