A veces, por supuesto, usted sonríe. Y no importa lo lindo o lo feo, lo viejo o lo joven, lo mucho o lo poco que usted realmente sea..
Sonríe, cual si fuese una revelación. Y su sonrisa anula, todas las anteriores caducan al instante.
Sus rostros como máscaras, sus ojos duros frágiles como espejos en óvalo, su boca de morder, su
mentón de capricho, sus pómulos fragantes, sus párpados,
su miedo.